Remesas podrían sumar 39,000 millones de dólares por deportaciones y peso débil

 

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El riesgo latente de ser deportados ante el endurecimiento de las medidas antiinmigrantes en Estados Unidos y la evidencia de una depreciación del peso mexicano son los motores que seguirán alimentando un sólido flujo de remesas hacia México, anticipa el gerente de Estadísticas Económicas del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla), Jesús Cervantes.

 

Advierte que continuará el flujo sin precedentes de envíos de los mexicanos que trabajan en Estados Unidos, y anticipa que para el cierre del año el acumulado de remesas captadas en los hogares receptores podría rondar los 39,000 millones de dólares.

 

Para ponerlo en perspectiva, hay que recordar que el año pasado, ingresaron al país 33,480 millones de dólares, una cifra que marcó un máximo histórico, según datos del Banco de México.

 

Entrevistado por El Economista, para identificar los motores que hay detrás del consistente flujo de remesas y su sólida entrada al país, se apoya en datos del Banco Mundial para advertir que estos envíos seguirán creciendo hacia todos los receptores del globo, precisamente por esta política antiinmigrante de Estados Unidos, que continuará presionando conforme se aproximen las elecciones presidenciales.

 

Evidencia que México es el tercer mayor receptor del planeta, detrás de China, que el año pasado captó 67,414 millones de dólares e India, que se coronó como el mayor destinatario de estos recursos, al captar 79,450 millones de dólares. Pero, si se coloca una lupa sobre las remesas enviadas desde Estados Unidos, se invierten estas posiciones y queda México como el principal destinatario, con 28,714 millones de dólares; China en segundo puesto con 16,141 millones e India, que recibe 11,715 millones.

 

El especialista del Cemla destaca que al medir los recursos captados por las familias en México, se observó una mejora “muy significativa” en el ingreso anual, resultado de la depreciación cambiaria, pues los hogares mexicanos reciben la remesa en dólares, pero la cambian y gastan en pesos. Explica que tras conversar con remesadoras, identificaron que cuando el peso se deprecia 1 o 2%, el número de envíos aumenta.

 

En abril, el flujo de remesas aumentó 7.4% anual en moneda local. Fue en ese mes cuando se registraron dos récords: el mensual al sumar 2,861 millones de dólares y el acumulado que alcanzó 10,558 millones de dólares.

 

Fuente: El Economista