Nuevo tratado comercial con la UE, ‘aspirina’ para México

 

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La actual renegociación del tratado de libre comercio con la Unión Europea (UE) representa oportunidades y retos que, de no ser bien enfrentados por México, podrían terminar sólo como una “aspirina” para el problema que padece el país por los embates hacia el TLCAN.

 

Con el ascenso de Donald Trump al poder, México comenzó a ver atacado el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), instrumento con el que ha dirigido la mayoría de sus exportaciones a Estado Unidos.

 

El gobierno mexicano anunció meses atrás que buscaría diversificar su comercio, a fin de superar la dependencia comercial que tiene con su vecino del norte.

 

En este marco, las autoridades han visto una oportunidad para caminar a esa diversificación en la actualización del Tratado de Libre Comercio Unión Europea-México (TLCUEM), proceso que comenzó el año pasado, luego de 16 años en funcionamiento.

 

En ese tiempo, el comercio de México con la UE se triplicó, al pasar de 18,505 millones de dólares a 61,681 millones de dólares, de acuerdo con datos de la Secretaría de Economía.

 

No obstante, esa cifra palidece al considerar el intercambio comercial que México alcanza con sus socios de América del Norte de 502,295,7 millones de dólares, de los cuales 482,237.2 millones son exclusivamente con Estados Unidos.

 

La relación del país con el grupo europeo es muy distinta a la que mantiene con Estados Unidos y Canadá, y mejorar la dinámica depende de la superación de múltiples retos; de lo contrario, la actualización del TLCUEM sólo ayudará a México momentáneamente.

 

Entre los sectores más importantes que actualmente se renegocian con la UE, de acuerdo con Jaime Zabludovsky, presidente del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales, están el agrícola, servicios e inversión, energía, telecomunicaciones, propiedad intelectual y comercio electrónico.

 

Específicamente, el rubro de los alimentos es uno de los de mayor cuidado en las conversaciones, pues la UE destina subvenciones a su campo y para México le resultaría difícil competir.

 

En respuesta, México pidió un mejor acceso para sus exportaciones de lomos de atún, trigo, espárragos, plátanos, cortes de carne y miel, informó en su momento Juan Carlos Baker, subsecretario de Comercio Exterior de la Secretaría de Economía.

 

A su vez, el Consejo Nacional Agropecuario, reportó que se negocian 385 fracciones arancelarias del sector agroalimentario, las cuales conforman una canasta. El 86% de ésta podría tener una desgravación de forma inmediata en algunos casos y gradual –3, 5 y 7 años–.

 

De acuerdo con Jaime Zabludovsky, quien desde su cargo de Embajador de México ante la Unión Europea fue el Jefe Negociador del TLCUEM original, considera que actualmente hay voluntad de ambas partes para modernizar el acuerdo en ámbitos en los que ni México ni los países europeos estaban listos hace 17 años.

 

Pese a ello, México aún debe superar retos como altos costos de traslado de mercancías y los mayores requerimientos debido a las medidas que la UE demanda para la protección ambiental, lo que incrementa el precio de un embalaje biodegradable, por mencionar una consecuencia, señaló la profesora Rodríguez Santibañez.

 

Otro factor a considerar es el empalme de actividades económicas que el país podría enfrentar; por ejemplo, México se ha destacado por ser productor de autopartes, pero en Europa, Polonia tiene una buena posición en ese sector.

 

No obstante, si se logran superar los retos, agregó, el tratado comercial con la UE puede convertirse en un destino importante de exportación para México.